La fiesta de El Real, Darién

Atravezando el Río Chucunaque, uno de los más grandes de DariénDecir Darién es decir paz, fauna, flora. Hoy, la región es muy pacífica, y solo invita a hacer contacto con tu yo interior. ¿Quieres contacto directo con lo natural? No hay mejor lugar que Darién. Es una las diez provincias de la República de Panamá. Su capital es la ciudad de La Palma. Tiene una extensión de 11 mil 896 km², es la más grande del país, y la menos poblada, en todo ese territorio encontraremos un poco menos de 50 mil habitantes.

Al sur limita con el océano Pacífico y la República de Colombia. Darién tiene el Parque Nacional más extenso del país, con 5790 km² y es uno de los sitios del Patrimonio de la Humanidad más importantes de Centroamérica. Fue declarado en 1981 como Patrimonio de la Humanidad y en 1983 como Reserva de Biosfera. Sus especies más comunes son el guacamayo, el loro, el tapir y el águila arpía, que es el Ave Nacional de Panamá. Este lugar es de un valor incalculable por su importante patrimonio genético, la belleza de su paisaje escarpado y su selva. Para llegar al parque los visitantes, por lo general, volarán hasta El Real, la ciudad más cercana al parque.

En el Real, sonaron los tambores

El Real de Santa María es un corregimiento y ciudad cabecera del distrito de Pinogana en la provincia de Darién. Aquí viven unos mil 500 personas como mucho. Es un poblado con una historia fascinante, porque es uno de los primeros lugares en donde se asientan los españoles al llegar a América.

La patrona del puebloAquí está la iglesia Santa María La Antigua del Darién, es uno de los lugares más visitados por los turistas que llegan a la provincia.   Su cultura en riquísima, y es eso lo que se intenta rescatar a través del Primer Festival de Bunde y Bullerengue. Pocas cosas más alegres que el sonido de los tambores, el ritmo del baile que se siente vibrar en el piso y te obliga a contonear las caderas.

Se fusionaron las culturas, igual disfrutaba de un buen tamborito, una danza indígena, un congo, de artesanía y comidas caribeñas, sin distinción más allá de la que nos pedía nuestros sentidos.  Fue como recordar de dónde vengo, de la mezcla de genes que llevo, y de lo que disfruto inmensamente; viviendo mis raíces aún con mi cabello cholo, mi piel blanca, y mi, ahora casi segura, sangre negroide.  Panamá es grande, grande en cultura, en sabor, en pasión, en medio de este clima tropical “humedísimo” que nos recuerda que estamos en medio de la selva.  La hermosa e indómita selva darienita.

En este primer despliegue de música, cientos de personas permanecieron alertas durante 2 días, la actividad era mucha. La Autoridad de Turismo de Panamá apostó a rescatar la fiesta, no fue difícil. Esta gente lleva la música corriendo por las venas. De ahora en adelante, este festival recorrerá toda la provincia, anótese para el próximo año; y vivirá de la mezcolanza de sonidos, ritmos, sabores… y quedará contagiado de por vida.

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