De océano a océano: Canal de Panamá

Panamá es reconocido en el mundo por su Canal Interocéanico.   Y todo el visitante que llegue a éste país caribeño americano, pues es llevado a ver el tránsito de los barcos por la grandiosa obra de ingeniería que une dos mares.   El Canal de Panamá tiene varios puntos desde donde se puede apreciar el tránsito de los barcos, buques, cruceros, portacontenedores y demás.   Uno de ellos es el Centro de Visitantes de Miraflores; sin embargo hoy no les contaré de esa experiencia, hablaremos de una mejor aún.

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Sí señor! hay una forma mucho más divertida, emocionante e ilustrativa de ver el tránsito de los barcos… y esa es desde un barco.

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Existen varias empresas que ofrecen el servicio de realizar el tránsito, eso se traduce a llevarse una experiencia a otro nivel.   Para los locales es una vivencia que podrían, según sus propias palabras, repetir una y otra vez y seguir sorprendiéndose como si fuera la primera vez; así es de emocionante.   Una de las empresas que se ocupa de llevarlo, es Canal Bay & Tours.  Ahhh no vaya a olvidar su gorra, ropa cómoda, agua extra (aunque en el barco la suministran no está de más), protector solar y su cámara.

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La salida es muy temprano, hay que aprovechar el día.  Son las 7 de la mañana, y procedemos a abordar el Tuira II, la ventaja de contratar el servicio es que en estos barcos se incluye el desayuno y el almuerzo en el costo, por lo que puede despreocuparse de eso.  Y así inicia el recorrido, con un desayuno muy tropical, tan sustancioso como usted lo necesite; y listo para vivir una maravillosa experiencia.

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Hay dos opciones: tránsito parcial (4 a 5 horas) y el completo (8 a 9 horas).   Zarpamos, bien desayunados, con un sol esplendoroso, la cámara lista, y una brisa muy fresca que sabemos se irá calentando con el correr de las horas.   El movimiento es lento, lo suficiente para que podamos apreciar el entorno.   Aves surcando el cielo, y una que otra tortuga nadando por allí, no se sorprenda de ver cocodrilos americanos, o caimanes que localmente son llamados “babillos”; de esos la ribera canalera está bien surtida.

En las orillas también llegan los venaditos a beber agua, debe saber que toda la zona es área protegida.

Momento del beso

Seguimos disfrutando del día, y llegó el momento del beso.  Según la costumbre, al menos eso dijo el guía, los que logran besarse mientras pasan debajo del puente, tendrán una relación duradera.  Y allá va eso, la gente aprovechó para fotografiar el puente, y alguno que otro el momento para besar a su pareja.  De hecho pasamos bajo dos puentes, el primero el Puente de las Américas, y el otro el Puente Centenario.

El primero de ellos fue construido en 1962 y el segundo en el 2004.  Ambos unen la ciudad con el interior del país, y pasan sobre el Canal de Panamá.

Seguimos la travesía, y llegamos a la esclusa de Miraflores, nuestra embarcación es pequeña por lo que debe ir detrás de una más grande y así aprovechar el ascenso de un barco más grande.  Se espera que el grande avance lo suficiente para que su ubique en la esclusa, luego avanza la embarcación pequeña y se detiene justo detrás, a unos pocos metros.  Ambas embarcaciones son auxiliadas por personal del Canal de Panamá, quienes van guiando hábilmente el avance.

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Unos 8 minutos toma llegar, cerrar compuertas y llenar la cámara que permite ascender a otro nivel del mar que nos dejará seguir el camino.

 

Una bella experiencia.   Antes de iniciar el recorrido eran muchas las expectativas, era un poco difícil imaginar como se concreta el proceso de elevar un barco de un nivel a otro, en una especie de ascensor; pero al vivirlo todo queda muy claro.   Vale la pena repetir el momento, y se entiende perfectamente por qué llaman al Canal de Panamá, una gran obra de la ingeniería moderna

Es un momento para vivir, para disfrutar y que luego podrá contar.