La pequeña Bratislava

Bratislava… de seguro muchos no habrán escuchado de ésta ciudad. Es la capital de Eslovaquia, parte de Europa Central y se levanta sobre el idílico Danubio. Está a solo 60 kilómetros de Viena, y es la más poblada en Eslovaquia, que tiene 5,5 millones de habitantes en su totalidad.

Es una ciudad pequeña que se puede recorrer en un día, pero puede dar para más si se la toma con calma porque tiene cosas muy interesantes que ver.   Quizás lo mejor que tiene es que le da espacio al visitante para apreciar, caminar, y vivir con la calma que le da el no estar atiborrada de turistas.   Es bella, y además económica.

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Yo le diría que lo mejor que puede hacer es recorrer sus estrechas calles caminando, y que al caer la tarde van tomando una magia especial que le da los últimos rayos del sol.   Y es por esas calles donde encontrará las inusuales esculturas de Bratislava, como por ejemplo el famoso Cumil ,o “Man at work”, que se asoma por una alcantarilla. Siga caminando y encontrará al soldado napoleónico en la plaza Hlavne Namestie, al simpático Schöne Naci que siempre se quitaba el sombrero de copa para saludar a las damas a principios del siglo XX.

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Un poco más alejado del Casco Histórico está la Iglesia Azul, al menos así se conoce por su color, el nombre real es Iglesia de Santa Isabel, obra de uno de los mejores arquitectos de Hungría, Ödon Lechner. Data de los tiempos en que Bratislava todavía formaba parte del Imperio Austrohúngaro, construida entre 1907 y 1908.

Un lugar que no puede dejar por fuera es el Castillo de Bratislava, una fortaleza cuadrada que se alza sobre una colina rocosa junto al Danubio. Construido entre el siglo IX y el XVIII, el 28 de mayo de 1811 sufrió un gran incendio que lo destruyó. El castillo de Bratislava estuvo en ruinas hasta la década de 1950, cuando el gobierno local decidió reconstruirlo de manera integral. En su interior hay exposiciones del Museo Nacional Eslovaco, la Cámara del Tesoro, el Consejo Nacional de la República Eslovaca e incluso una sala de conciertos.

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Dar una vuelta alrededor basta para apreciar la belleza y tranquilidad del lugar.

Recorra el Casco Antiguo, es una delicia. Es pequeño por lo que caminarlo será divertido y nada agotador, además hay tour guiados que ayudarán a comprender mejor la composición del lugar.

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Muy cerca están las Murallas de Bratislava; este callejón frente a la entrada de la Catedral de San Martín discurre junto a lo poco que queda de los muros que un día rodearon el Casco Antiguo de la capital de Eslovaquia y que la emperatriz María Teresa mandó demoler en 1775.

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Otros recomendados son la Puerta de San Miguel, el Palacio del Primado, el viejo Ayuntamiento y subir a sus torres, la Plaza Hlavne Namestie; la Catedral de San Martín, el Teatro Nacional Eslovaco, el Museo Nacional y por supuesto la Galería Nacional.

No deje de caminar por las calles Kapitulska, Prepostka, Farska y Navisku porque es de las mejores cosas que hará. Quizás no sea es una de las mejores conservadas, pero el ambiente es genial, porque se siente historia, se siente sencillez, armonía, paz. Cuente con que lo va a disfrutar.

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Ahh y vaya de tiendas, por calles como Panská y Laurinská hay tiendas donde encontrará diseños de artistas locales, y camisetas originales que le encantarán.